Optar por el aborto

Optar por el aborto

¿Qué es el Aborto?

Es la interrupción dolosa del proceso fisiológico del embarazo causando la muerte del producto de la concepción o feto dentro o fuera del claustro materno, viable o no.

Un aborto se puede llevar a cabo utilizando medicamentos o cirugía.

Un aborto no quirúrgico o médico se puede realizar dentro de las primeras 7 semanas contadas desde el primer día del último período menstrual de la mujer y se utiliza una combinación de medicamentos hormonales prescritos. El médico puede darle a la persona los medicamentos mientras esté en el consultorio, después de llevar a cabo un examen físico y hacerle preguntas acerca de su historia clínica.

Para un aborto quirúrgico, se utiliza una ventosa obstétrica para extraer el feto y el material conexo y generalmente se hace después de 6 semanas de embarazo. A la persona se le puede dar un medicamento para mantenerla sedada y el médico puede anestesiar el cuello uterino, de tal manera que se presente poco dolor durante el procedimiento.

Si el aborto quirúrgico se practica después de 12 semanas de embarazo, el médico primero tiene que abrir o dilatar el canal cervical. Se colocan pequeños tallos, llamados laminaria, dentro del cuello uterino para hacer que éste se abra. Algunas veces, esto se hace uno o dos días antes del procedimiento de aborto real. El médico inserta un tubo hueco dentro del útero antes de utilizar la ventosa para extraer los tejidos (feto y placenta) que se encuentran allí. A la persona se le pueden administrar medicamentos para hacer que los músculos uterinos se contraigan, lo cual reduce el sangrado.

Diferentes tipos de aborto

Aborto espontáneo

Suceden en los tres primeros meses de embarazo. Algunas mujeres tienen cierta predisposición a tener abortos, y con cada aborto sucesivo disminuyen las posibilidades de que el embarazo llegue a término.

Las causas del aborto espontáneo no se conocen con exactitud. En la mitad de los casos, hay alteración del desarrollo del embrión o del tejido placentario, que puede ser consecuencia de trastornos de las propias células germinales o de una alteración de la implantación del óvulo en desarrollo. También puede ser consecuencia de alteraciones en el entorno materno.

Otros abortos espontáneos pueden ser consecuencia de situaciones maternas anormales, como enfermedades infecciosas agudas, enfermedades sistémicas como la nefritis, diabetes o traumatismos graves. Las malformaciones y los tumores uterinos también pueden ser la causa; la ansiedad extrema y otras alteraciones psíquicas pueden contribuir a la expulsión prematura del feto.

Aborto inducido

El aborto inducido es la interrupción deliberada del embarazo mediante la extracción del feto de la cavidad uterina. En función del periodo de gestación en el que se realiza, se emplea una u otra de las cuatro intervenciones quirúrgicas siguientes:

la succión o aspiración

Mediante el uso de dilatadores sucesivos para conseguir el acceso a la cavidad uterina a través del cérvix (cuello del útero)

legrado-aspiración combinada a veces con fórceps, denominada dilatación y evacuación.

Los abortos tardíos se realizan mediante histerotomía: se trata de una intervención quirúrgica mayor, similar a la cesárea, pero realizada a través de una incisión de menor tamaño en la parte baja del abdomen.

 

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