Conoce las ventajas de tener un pulsioxímetro en casa

Existen enfermedades que están directamente relacionadas con el desequilibrio de los niveles de oxígeno en la sangre. Algunas muy comunes son las enfermedades respiratorias, la apnea del sueño o las insuficiencias cardíacas. 

Para las personas que padecen alguna de estas enfermedades, contar con un pulsioxímetro en casa, les da la oportunidad de tener un reporte rápido de los niveles de oxígeno, permitiéndoles tener los valores controlados y mejorar su calidad de vida.

¿Qué es un pulsioxímetro?

La forma convencional de conocer el nivel de saturación de oxígeno en la sangre es mediante un examen de sangre realizado en un laboratorio. Para las personas que necesitan conocer estos valores con regularidad, debido a alguna enfermedad o a la práctica de algún deporte de alto rendimiento, ir constantemente a un laboratorio no es una actividad muy agradable. Un pulsioximetro es un aparato no invasivo que permite la lectura del ritmo cardíaco y el nivel de saturación de oxígeno en la sangre sin necesidad de agujas ni laboratorios.

El color de la sangre dependerá de varios factores, entre ellos, el nivel de oxígeno que contiene. El pulsioxímetro funciona con un sistema de emisión de luz de diferentes frecuencias que permite leer la longitud de las ondas del color de la sangre. A mayor concentración de oxígeno, la sangre se ve en una tonalidad de rojo más claro y vivo. Esto permite que a partir de esta coloración se estime la saturación de oxígeno periférica, abreviada como SpO2.

El uso de este medidor es fácil y práctico. Se debe colocar en una zona del cuerpo donde la piel sea lo más traslúcida posible, los sitios más comunes son los dedos de las manos o de los pies, la muñeca o el lóbulo de la oreja. Esto facilita la medición porque se tiene un acceso más directo y preciso para el color de la sangre.

Pulsioxímetro pediátrico

Si tienes un bebé en casa y necesitas estar controlando los niveles de oxígeno con regularidad, existe el pulsioximetro pediatrico que está calibrado para medir los valores en función del tamaño y el peso de los más pequeños. Además, cuentan con colores y diseños llamativos que hacen que no se sientan aludidos por alguna condición de salud en particular.

Es importante que se tenga en cuenta la edad del niño en el momento de elegir el pulsioxímetro adecuado, ya que existen pulsioxímetros de bebés, para niños a partir de los 5 años y de adultos. 

Todos funcionan de la misma manera, sin embargo, la calibración y los tamaños son distintos. Si a un bebé se le coloca un pulsioxímetro de adulto, el reporte de los valores será erróneo, esto se debe a que el dedo de un bebé es considerablemente más pequeño que el dedo de un adulto, y al colocar el medidor entrará mayor luz exterior por el espacio sobrante y la lectura de los niveles de saturación de oxígeno será incorrecta.

Ventajas de tener un pulsioxímetro en casa

Hablar de enfermedades es un tema que no suele ser muy cómodo, sobre todo, cuando se trata de aquellas que afectan a nuestros hijos. Asumir la responsabilidad de la paternidad implica dar un paso adelante para superar los miedos y tabúes de las situaciones que nadie quiere afrontar de manera voluntaria.

Algunas de las enfermedades más comunes a las que se ven expuestos nuestros hijos son el asma, la neumonía o la anemia. Contar con un pulsioxímetro en casa permite monitorizar el nivel de oxígeno de manera fácil y rápida, algo que te permitirá tomar las decisiones apropiadas para controlar los momentos de crisis y evitar alguna complicación.

Los síntomas más comunes que indican una mala oxigenación suelen ser la dificultad para respirar, náuseas, mareos, confusión y trastorno del sueño, entre otros. Es importante que, si se detectan algunos de estos síntomas, tanto en niños como en adultos, se acuda al médico a la mayor brevedad posible.

Mientras tanto, si tienes un pulsioxímetro a disposición, puedes revisar los valores y llamar a tu médico de cabecera para que dé las indicaciones pertinentes. Una persona sana arroja niveles de oxígeno en la sangre entre un 95% y un 100%; si los datos están por debajo de este rango, lo mejor es acudir al médico lo antes posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies